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Yann Tiersen: Le Fabuleux Destin d'Amélie...

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  ©2008 Auxi González

Yann Tiersen
Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain

©1997 EMI France
Ref.: B000024LLB
53' 03"



Yann Tiersen en la Red...

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La obra de Yann Tiersen navega entre dos mundos: el de los sonidos clásicos y el de la música contemporánea. Por supuesto, esta particular forma de entender la música es fruto de sus vivencias personales. Por un lado, Tiersen se cultivó como intérprete y como compositor en conservatorios como los de Rennes, Nantes y Boulogne. Por otro lado está la chanson francesa, de la qué se nutrió durante su juventud al tiempo que regentaba su propio grupo rock.

Bendecido por un virtuosismo extremo, Tiersen teje un personal universo musical en el que levitan violines, pianos, acordeones, guitarras y voces, las cuales nos traen palabras hondas y muchas veces heridas. Su trabajo es, por tanto, bastante atípico y, ajeno a los fríos sonidos comerciales, se mueve por los territorios de las músicas independientes y de las nuevas músicas.

Sin embargo, Tiersen es más conocido a nivel mundial por su faceta de compositor de bandas sonoras. Y esto no deja de ser paradójico, puesto que Tiersen sólo ha musicado cinco cintas a lo largo de su carrera: 'La Vie Rêvée des Anges' (1998), 'Alice et Martin' (1998), 'Amélie' (2001), 'Good Bye, Lenin!' (2003) y la recién estrenada 'Tabarly' (2008).

Recuerdo perfectamente cuál fue el primer tema que escuché de Tiersen, allá por el año 1997: nada más y nada menos que ese que daba nombre a su disco 'Rue de Cascades'. Me impactó de inmediato aquella suerte de aria posmoderna, aquella conjunción imposible entre lo contemporáneo y lo clásico en la que el sonido del clavicordio y el del piano mantenían un reñido pulso con la voz de Claire Pichet, abrigada muchas veces por el tacto aterciopelado del acordeón, casi sordo, casi secundario. Aclamado en los círculos de música independiente de Francia, Tiersen era entonces un completo desconocido para el resto del mundo. Sin embargo, esto estaba a punto de cambiar gracias a la intervención del director de cine Jean Pierre Jeunet, quien oyó la música de Tiersen por primera vez en el cassete de un amigo mientras viajaban en coche.

Fue así como Tiersen acabó diseñando la banda sonora de la no menos genial 'Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain', para la cual ideó un trabajo que acabó ajustándose a ella como un guante, algo que no deja de sorprender cuando se tiene en cuenta que 'Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain' es un collage de temas viejos y nuevos. A decir verdad, casi todos los temas del disco están extraídos de anteriores trabajos de Tiersen, con excepción de 'La Valse d'Amelie', 'La Autre Valse d'Amelie', 'La Valse des Vieux Os' y 'Comptine d'un Autre Été: L'après-midi' y 'La Démarche'.

 

La dulce y heróica Amélie no tardó en conquistar las taquillas y los corazones de los espectadores, primero en Francia y luego por toda Europa. Junto a Amélie, la música de Yann Tiersen, quien había confeccionado para ella un exquisito vestido de lo más parisino. Por el camino recibió cinco nominaciones a los Oscars, el título de Película Europea del Año, el Goya a la mejor película extranjera, nueve nominaciones a los Césars y tres galardones, uno de ellos el de mejor banda sonora, etc.

Tal fue la acogida de la película y de su banda sonora que en Francia se realizó una reedición del disco que añadía cuatro temas más a los nada menos que veinte iniciales: 'La Autre Valse d'Amelie (String Quarter & Piano Version)', 'Les Deux Pianos', 'Comptine d'un Autre Été: La Demarche' y 'La Maison'.

'Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain' es un trabajo casi siempre colorista y luminoso. Aunque también hay cortes más melancólicos o incluso agridulces, que acompañan a su protagonista en los momentos de tristeza, como son el caso de 'Comtine D'un Autre Éte: L'apres Midi', 'Le Moulin', 'La Dispute', 'Sur Le Fil' o 'La Valse Des Monstres'. Tampoco son extraños esos sonidos acuáticos que tan bien combinan con el del piano, acompañado por el crujir de un embarcadero en 'La Noyee' y por las sirenas de un barco en 'A Quai'. Incluso una vieja máquina de escribir saca a relucir sus dotes musicales bajo la dirección del compositor en 'Pas Si Simple'. Aún más presente están los clavicordios, los pianos, los toy pianos, que a veces suenan como cajitas de música, como carruseles, homenaje quizá a la niñez perdida y a la inocencia sobre la que Jeunet tantas veces incide a lo largo del film. Y el eterno acordeón de Tiersen, tan parisino, a través del cual respiramos el espíritu de la ciudad y atisbamos la belleza de sus paisajes, desde los más renombrados a los más desconocidos: la Notre-Dame, la Place Saint-Pierre y el Sacré Coeur, Rue Androuet, el Institut de France, el Louvre, la estación de metro Lamarck-Caulaincourt y hasta la recóndita belleza del canal Saint-Martin y el romanticismo del típico café parisino.

Una vez más, el trabajo de Yann Tiersen nos colma los sentidos y el alma con su exquisitez, su sensibilidad, su pasión, su colorismo impresionista. difícil de etiquetar y difícil de describir, difícil de ignorar y difícil, muy difícil de olvidar.