Anton Zinkl
Circus Maximus

©1999 Prudence/BSC Music GmbH
ref.: 398.6553.2
52' 01"


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The Inimitable Celloking (RealAudio)

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No puedo evitar esbozar una sonrisa cada vez que escucho un nuevo disco de Anton Zinkl. Es tal la cantidad de ideas que es difícil no asombrarse por cómo logra encadenarlas en esos temas mágicos, siempre diferentes de cualquier otra referencia conocida.

Podría llamarlo "el orden del caos" o "cómo hacer malabarismos sin perder el equilibrio". Y es que no se puede apreciar la sutileza de esta música sin escucharla más de una vez. Constantemente están surgiendo sonidos, eventos, circunstancias que van conformando las piezas, y las piezas el album.

Su anterior obra, Plexus Andromeda, supuso un nivel muy elevado para sorprendernos nuevamente, aunque este Circus Maximus en cierto sentido repite la fórmula de sugerir imágenes que ayuden a visualizar la música.
Con piezas más cortas y quizás menos densas, está claro el personal estilo de Zinkl dirigiendo a esta orquesta imaginaria que transforma los sueños cotidianos en creaciones musicales dotadas de clarividencia y esplendor.

 

Y esto es posible gracias a la independencia con que actúa Zinkl, sin ningún tipo de atadura a un estilo concreto, ni norma o patrón al que ceñirse para crear: sólo él mismo, sus ideas y su forma de expresarlas, una forma única e imaginativa, libre y sorprendente, refrescante y nueva.

Existen dos formas de hacer música: la superficial que sólo persigue agradar al gran público, y la inteligente, capaz de despertar nuestra imaginación y de llenar un espacio vital de forma artística como nada puede hacerlo.

Zinkl sin duda es un gran artista que pasará desapercibido para muchos, pero que nos llenará de extraodinarios momentos de satisfacción a otros.
Os invito a liberar vuestra mente de prejuicios para poder esbozar una sonrisa y disfrutar con los personajes de Circus Maximus, unos individuos variopintos y pintorescos, complejos y fantásticos, asombrosos y fascinantes, como la música de este diseñador de mundos llamado Zinkl.

©1999 La Frontera Perdida