Thomas Kagermann
Delicious Fruit

©1997 in-akustik GmbH
ref.: INAK 9045 CD
61' 42"




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Era largamente esperado este nuevo trabajo del alemán Thomas Kagermann, y lo era porque sus dos discos anteriores nos habían sorprendido de una forma especial.

No es habitual que un violinista que comienza su carrera en la música clásica tenga unos planteamientos tan personales y distintos como este hombre.
Violunar (INAK 9014, 1992) fue una premonición sobresaliente que rompía con todos los esquemas convencionales y deparaba perspectivas de futuro. Después aparecería eyeM (INAK 9028, 1994), para confirmar que Kagermann estaba en el buen camino.

Y tampoco deberíamos de extrañarnos tanto: no tiene nada de raro que un artista que lleva la música dentro se sienta oprimido por la rigidez almidonada de los esquemas clásicos para intentar algunos escarceos más brillantes con el folk y finalmente se decida a emprender otras empresas más en consonancia con sus ambiciones.

El violín de Kagermann es atípico; no así su forma de sentir la música.

 

Su compromiso consigo mismo es tan fuerte que sus composiciones no pueden sonar de otra manera.

Delicious Fruit es la afirmación de que esto es lo que él quiere y lo demás son cuentos.
Podrá ser más o menos evolucionado, sereno, virtuoso, maduro o lo que queráis, pero es lo que Kagermann desea hacer sin duda, y ante eso no hay nada que objetar.
Ya está bien de tanto ser el mejor, el más rápido, el que más giras grandiosas hace, el que más dinero gana y el que más nos tienen que vender. Llegó el momento de descubrir al músico por lo que es y por lo que hace y dejémonos de paparruchas.

El 17 de marzo de 1996, en pleno proceso compositivo de este album, Kagermann nos adelantaba: "Está ahí, melodías hermosas, armonía y espacio. No puedo explicarlo con palabras: tienes que escucharlo. Tiene un aura musical muy intensa, es más espiritual que los álbumes anteriores. Cada pequeña cosa en el universo tiene su propio tiempo/plano únicos hasta que está ahí. Muy a menudo vamos demasiado rápido. Debemos aprender a esperar."

©1998 La Frontera Perdida