Stella Maris
To the Promised Land

©2005 Prudence/BSC Music GmbH
ref.: 398.6717.2
56' 48"




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¿Nunca os ha pasado que la portada de un disco os atraía tanto que decidíais comprarlo sin tener la seguridad de que finalmente la música os fuera a gustar? To the Promised Land tiene todos los ingredientes visuales para atrapar nuestra atención. Y, además, el nombre de Stella Maris es bastante cautivador por sí mismo. Si a eso le añadimos que este viaje sonoro nos seduce con llevarnos a la Terra Prometida, es inútil ofrecer resistencia.

Si bien es cierto que cuando compramos un disco por el impulso que nos ha sugerido su portada a menudo terminamos recriminándonos por nuestro ciego entusiasmo, en esta ocasión creo que podéis ser condescendientes y permitiros ese capricho porque no estamos ante un grupo de advenedizos a esto de las nuevas músicas.

Dirk Schölmer y Raphaela Hermes ya habían saboreado las mieles del éxito con su anterior trabajo y tienen una cierta experiencia que les avala. En aquella ocasión creyeron oportuno denominar a su música "Mystery Pop" y aunque, como suele ser habitual, las etiquetas a menudo confunden más que ayudan, el término es tan ambiguo que acaba cumpliendo con su propósito.

 

La música de Stella Maris combina con maestría elementos del pop en un estilo que se aleja de lo comercial para acercarse más a los ambientes new age, aderezándolo en algunos pasajes con elementos propios de la música religiosa o irlandesa. ¿Podemos llamarle a eso "Mystery Pop"? Pues, la verdad, ¿por qué no?
Otro de los puntos fuertes de este disco es la amalgama de voces con que cuenta, un reparto internacional y multicultural de auténtico lujo: Alquimia, Maria, Louisa John-Krol, Kerstin Blodig y Matore.

Con estos ingredientes Stella Maris consigue su propósito: llevarnos a una tierra prometida rica en tonalidades y sugerentes atmósferas y ritmos y nos recuerda que siempre es agradable descubrir que todavía existen artistas capaces de reinventar el lenguaje musical para crear nuevas formas de expresión sonora, moderna y a la vez seductora, alejándose de los estereotipados clichés a que nos tiene acostubrados la industria para salirse del camino marcado y explorar con acierto otras rutas extraordinariamente más sugerentes.

©2005 La Frontera Perdida