Kroke es la palabra yiddish con que se conoce a la ciudad polaca de Cracovia. De allí procede este grupo creado en 1992 por tres amigos, graduados de la Academia de Música de Cracovia.
Cada uno de ellos es un auténtico virtuoso de su instrumento:

Tomasz Kukurba: viola, violín, voces, instrumentos de viento, silbo (sí, sí, en las actuaciones y directos silba como un instrumento más y lo hace desgarradoramente bien), piano, percusiones, percusiones hechas con la boca.
Jerzy Bawol: acordeón.
Tomasz Lato: doble bajo.

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©2005 Roger Subirana

La música que interpreta Kroke parte sobre todo del sonido klezmer, vocablo que se compone de dos palabras hebreas: kley (instrumento) y zemer (cantar, interpretar música).
Klezmer es la música tradicional instrumental que interpretan los judíos de los países del Este que utilizan como lengua el yiddish. Ninguna boda o celebración puede entenderse sin esta música que atravesó los patios de los pueblos, las casas del campo y los palacios de los nobles judíos, para interpretarse en cualquier otro lugar.
Durante mucho tiempo la música klezmer se ha ido enriqueciendo con otros sonidos y ritmos hasta convertirse en un legado sonoro de una gran riqueza, describiendo las alegrías y las tristezas de la vida judía, algo que también hace el grupo Kroke, respetando la tradición y llevándola siempre un paso más allá.

Por el momento han editado 7 álbumes. Para mí destacan “Ten Pieces to Save the World” y el CD que editaron conjuntamente con el virtuosísimo violinista Nigel Kennedy en la que hay una pieza extraordinaria nombrada “Ederlezi”, exquisita, sublime, de estas que te llegan a la médula y que tienen a tu corazón agarrado dentro de un puño.

Si tuviera que definir a Kroke con mis propias palabras, contestaría con otra pregunta: ¿cómo se podría traducir al jazz una mezcla de música tradicional y clásica?

 

El programa que presentan en esta ocasión es el de su último CD "Quartet Live at Home" que ha sido lanzado a nivel mundial en septiembre de 2004 y en el que participa como artista invitado el percusionista Tomaz Grochot.

Normalmente, la mayoría de grupos en directo no se parecen demasiado al disco de estudio o en todo caso optan para hacer versiones más intimistas o diferentes de sus temas para adaptarlos al escenario. Pero con Kroke todo es distinto, el directo es una fiel reproducción de sus CD’s, incluso con más matices y el don de la improvisación.
En este caso la apuesta en escena dio un paso más, añadieron un percusionista (con batería incluida, no solo se limitaba a hacer ruiditos con shakers). Incluso se dio el gustazo de dejar a la gente pasmada con un solo apabullante de más de 5 minutos. La incorporación del batería multiplicó sus posibilidades, sonaron contundentes, innovadores, actuales y arriesgados.

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©2005 Roger Subirana

Tocaron todas sus piezas más conocidas entre los krokenianos así como la mítica “Time” en la que el tic tac de un reloj forma la base en la que se apoya toda la composición o la majestuosa “Sun”.
Eran cuatro músicos en escena, pero si cerrabas los ojos parecían muchos más. Fueron casi dos horas sin cesar de Kroke para nuestros sentidos.


Barcelona, 24 de septiembre de 2005
©Roger Subirana



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