Mike Oldfield, ©Andy Carne |
![]() Se cumplen 25 años de la publicación de un disco que ha marcado muchas cosas: la carrera de un hombre, el arranque de una compañía discográfica y hasta una forma de entender la música. Cuando Mike Oldfield grabó en 1973 su famoso "Tubular Bells", sin saberlo estaba a punto de originar un mito. Con más de 40 millones de copias vendidas (de las cuales 16 millones se corresponden a este primer trabajo), su música ha influido de una manera especial en incontables seguidores en todo el mundo. (Artículo publicado en agosto de 1998) |
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Pero antes de que nada de esto sucediera, Michael Gordon Oldfield (Reading, Inglaterra, 15-05-1953) no parecía llevar una vida demasiado diferente de la de otros chicos de su edad. Con Ayers publicaría 2 LP’s y los años que siguieron hasta 1972 vendrían marcados por numerosas giras con la banda y por dar forma a una idea para una grabación que le rondaba en la cabeza desde 1970: realizar una obra de características inusuales donde pudiera dar rienda suelta a su imaginación y no estuviera coaccionado por ningún tipo de limitación en el concepto. Así que se puso manos a la obra; le pidió prestados a Kevin una grabadora y un órgano y comenzó a trabajar en el boceto de lo que por aquél entonces se iba a llamar Opus One en donde él tocaba todos los instrumentos. La fortuna quiso que el ingeniero Tom Newman escuchase esa locura y se la presentase al que por entonces era responsable de la cadena de tiendas de discos Virgin Mail Order, Richard Branson, quien aceptó el reto de financiar una grabación del proyecto. Estamos en septiembre de 1972. El 25 de mayo de 1973 se lanza el nuevo sello Virgin Records con la edición del "Tubular Bells", un disco atípico que irrumpe en el mundo sin administrarle previamente anestesia. La conmoción fue mayúscula. Tras la aparición del disco se organizó un concierto el 28 de junio en el Queen Elizabeth Hall de Londres. A pesar de que la acogida fue calurosa, las dudas comenzaban a cernirse en la mente del genio creador. Este hecho determinaría buena parte de los años posteriores, llegando a convertirse las actuaciones en público en un motivo de preocupación. La súbita presión a que se vio sometido por este éxito tan rotundo e insospechado fue superior a él y optó por retirarse a la costa de Gales a disfrutar haciendo volar sus aviones de aeromodelismo en un lugar llamado Hergest Ridge.
El nuevo hogar de Mike Oldfield estaba equipado con un estudio de grabación casero de 24 pistas, con lo cual ya podía jugar a gusto sin preocuparse del tiempo que le llevara estar encerrado en él. La salida del "Hergest Ridge" en agosto del 74 fue recibida de forma muy distinta a la esperada. El público deseaba más después del apoteósico éxito del "Tubular Bells" y se encontró con un trabajo más introspectivo, más contemplativo (fruto quizás de los temores de Oldfield a irse demasiado lejos). Es entonces cuando David Bedford le sugiere a Mike Oldfield la realización de un arreglo orquestal para el "Tubular Bells", empresa de la que se encargará el propio Bedford y que finalmente queda concluido para ser representado en directo el 5 de noviembre. El próximo disco tendría que ser algo excepcional si quería volver a contar con el apoyo de la crítica y si deseaba volver a tener confianza en sí mismo, así que para ello decidió involucrar en el proyecto a Paddy Moloney, de los Chieftains, y darle un toque africano con las percusiones de Jabula. Además podemos encontrar, entre otros, a sus hermanos Sally y Terry. "Ommadawn" (cuya traducción del gaélico podría ser algo similar a "idiota") volvería a colocar en su sitio las cosas. Así como la composición de "Hergest Ridge" estuvo llena de dudas y continuas rectificaciones, la creación de este tercer álbum funcionó exactamente como Mike Oldfield deseaba.
A finales del 75, Mike volvería a mudarse y comenzaría a desarrollar un período especialmente activo. En febrero realizaría una remezcla cuadrafónica de "Ommadawn", además de sus dos álbumes anteriores. Los que poseáis una versión en CD de "Hergest Ridge" tenéis la versión "moderna", puesto que cuando salió en este formato a principios de los 80 se desestimó utilizar la grabación original en favor de ésta. "Incantations" se editaría en forma de doble LP y supondría un cambio visible en la personalidad del artista. 1979 fue el año de los conciertos. El 31 de marzo inició una gira europea con 4 noches en Barcelona para continuar por Francia, Alemania, Bélgica, Dinamarca e Inglaterra. La gira fue agotadora y desplazó con él a prácticamente 50 músicos más para interpretar básicamente repertorios de "Tubular Bells" e "Incantations" además del éxito "Guilty". Sin embargo, tal despliegue de medios ocasionó grandes pérdidas (medio millón de libras) y casi habría puesto a la Virgin al borde de la bancarrota a no ser por el material grabado en estos conciertos que posteriormente se editaría en el LP "Exposed". En noviembre de 1979 saldría a la calle el nuevo trabajo de Mike Oldfield, "Platinum". Por primera vez uno de sus discos estaba integrado por composiciones cortas en lugar de las habituales complejas de más de 20 minutos. Esta sería la tónica a seguir en las sucesivas entregas grabadas de este hombre: una de las caras del LP contendría una única pieza (que podía estar a su vez formada por varias, pero entrelazadas entre sí de forma que mantuvieran una entidad única) mientras que la otra cara del disco constaría de temas cortos, más comerciales para los intereses de una compañía discográfica, más fáciles de programar en las emisoras de radio y con mayores posibilidades por lo tanto de entrar en las listas de éxitos. El hecho de verse obligado a producir material más comercial comenzaría a distanciar a Mike Oldfield del sello discográfico que (sin proponérselo) había levantado.
Tras una nueva gira europea, se concentraría nuevamente para sacar su siguiente disco que inicialmente se pretendía titular "Carnival", para finalmente salir con el título de "QE2", donde cuenta con Phil Collins a la batería en los temas "Taurus 1" y "Sheba". El álbum está formado por piezas independientes y no fue demasiado elogiado por la prensa, aunque personalmente creo que tiene momentos interesantes. Era la primera vez que uno de sus discos no incluía un tema completo que abarcase la duración de una de las caras del LP. Algo estaba sucediendo en la carrera de este artista que empezaba a poner nerviosos a sus seguidores incondicionales, pero no tenían motivos para preocuparse porque en la primavera de 1982 se editaría otro de sus grandes discos. "Five Miles Out" supondría un reencuentro con el patrón estético de "Platinum" (un tema largo en la cara A y temas breves en la B), que también repetiría en su siguiente álbum "Crises". |
En marzo gira por vez primera en Estados Unidos, Canadá y Japón. A pesar de ser un álbum extraordinariamente interesante (vuelven a aparecer gaitas y los temas retoman la complejidad que añorábamos), los problemas con su compañía discográfica se incrementan. 1983 traería consigo el fulgurante bombazo mundial de "Moonlight Shadow" que eclipsaría la aparición del mismísimo Jon Anderson en otro de los temas del disco. El éxito de los temas vocales de la música de Mike Oldfield le permitió tomarse un respiro y evadirse a los Alpes suizos. Era el momento de pasar la página e intentar atisbar el futuro después de 10 años haciendo música. Los sintetizadores y el Fairlight ocuparon buena parte de su producción para dar lugar a un álbum del que el propio músico reconoce estar especialmente satisfecho.
La segunda mitad del año 84 la dedicaría a crear la banda sonora de la película "The Killing Fields", donde vuelve a jugar un papel especialmente relevante David Bedford. Finalizaría el año en una larga gira por nueve países europeos, aunque en esta ocasión el público inglés no pudo disfrutarla debido al elevado cargo fiscal de los impuestos británicos. Por esta época conocería a la noruega Anita Hegerland, que supliría la voz de Maggie Reilly en los siguientes éxitos. En el 85 volvería a trabajar para la televisión componiendo la música de la serie "Sutton Hoo" mientras que la Virgin decidía editar un doble álbum recopilatorio con una selección de sus mejores temas. Éste y el siguiente año los dedicaría Mike a descubrir las posibilidades de su nuevo estudio de vídeo donde produciría singles como "Pictures In The Dark" o "Shine", con la colaboración nuevamente de Jon Anderson. Pero los fans de Mike Oldfield estaban deseando la aparición de un nuevo trabajo de estudio, un disco que se fraguaría en 1987 y del que se adelantó un single en septiembre donde aparecía Bonnie Tyler en las voces principales. No sabemos de qué forma influiría esta fría acogida al talento creativo de Oldfield o si tal vez su compañía discográfica aprovechó el bache para incrementar la presión que ya llevaba ejerciendo desde hacía varios años. La cuestión es que la siguiente obra, "Earth Moving", fue el primer álbum del músico que no incluyó ningún tema instrumental. Reaparece la voz de Maggie Reilly en uno de los temas mientras que el liderazgo vocal sigue ostentándolo la que por entonces era su pareja sentimental Anita.
Podría hacerse un artículo completo hablando sólo de este disco y seguramente quedarían muchas cosas por decir, pero lo que está claro es que la irrupción de esta bomba no dejó indiferente a nadie. Al contrario que el álbum anterior, éste sólo constaba de un único tema instrumental de 1 hora en donde el autor interpretaba alrededor de 60 instrumentos diferentes. ¡Por fin sus más fervientes seguidores podían disfrutar del tan largamente esperado trabajo "al viejo estilo"! Sin embargo la promoción llevada a cabo por Virgin fue tan ridícula que el propio Oldfield se vio obligado a invertir dinero en una campaña de apoyo, la cual no fue suficiente para que esta grabación alcanzase el nivel de ventas que podría haber obtenido de otra manera. 1992 supondría el nuevo desafío en la vida del músico. Firma con WEA y decide que su próximo disco va a ser una recreación actualizada del famoso "Tubular Bells", un proyecto que venía planeando desde finales de los 80 pero que se reservaba en vista del cariz que habían tomado sus relaciones con su compañía anterior. Y bien, ¿cuál debía ser el siguiente paso? Ahora que las cosas parecían estar en su sitio (o al menos tendían a encontrarlo), ¿qué nos iba a ofrecer el genio? Pues la respuesta llegaría en 1994 con un homenaje a Arthur C. Clarke en forma de odisea musical. Desde siempre había declarado que su película favorita era 2001 (una curiosidad es que la referencia de catálogo del primer disco editado por Virgin -ya sabéis, "Tubular Bells"- es precisamente V2001) y su afición por las nuevas tecnologías le permitían aventurarse en una nueva obra discográfica en su nuevo sello que se ajustase a este viaje interplanetario hacia el futuro, su propio futuro. No pretendemos entrar en consideraciones de si este disco es bueno o no, o de si está a la altura requerida o no arroja ningún tipo de luz en la trayectoria a seguir por Mike Oldfield. En cualquier caso, el planteamiento estético se aleja de las pautas marcadas por Virgin: no hay temas cantados ni que puedan ser considerados hits en las listas de éxitos, se incluye un nuevo giro a la obertura del "Tubular Bells" en una versión decididamente futurista e informática bajo el título de "Tubular World" y se recuperan en cierta medida varias de las esencias fundamentales en el estilo clásico del artista ("Only Time Will Tell" o "Crystal Clear", por ejemplo).
©Brian Shue/Redferns Tras esto, el músico se establecerá en Ibiza y mantendrá una relación con una mujer gallega que le ha incitado la curiosidad por la música celta hecha en España, fruto de la cual surgiría un tema en su siguiente CD. Tras 25 años de agitado recorrido y con un excepcional nutrido grupo de seguidores incondicionales en todo el mundo, Mike Oldfield, piloto de helicópteros y amante de los buenos vinos, disfruta de una nueva etapa todavía incierta. Su contrato con WEA le comprometía tan sólo por tres discos y ahora se abre la perspectiva de poder entregarnos otros 25 años de música original con un sello personal y carismático como pocos artistas poseen en la actualidad. La aparición de su próximo álbum está prevista que tenga lugar en septiembre de este año bajo el titulo de "Tubular Bells III", cuyo lanzamiento estará apoyado por una gira mundial donde le acompañarán los (esperamos) sonrientes muchachos de Luar Na Lubre. verano de 1998, Javier Bedoya. comenta este artículo
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